Sábado, 11 de Octubre de 2008
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Derechos de la Infancia
Las cosas que te corresponden por ser niño

     Todos los hombres y mujeres del planeta gozan de una serie de derechos que merecen por el sólo hecho de existir. Los niños, por ser pequeños y más vulnerables, poseen derechos especiales, y hasta un organismo internacional (UNICEF), que se ocupa de protegerlos y garantizar que se los respete.
     Pero en Nueva Utopia creemos que, además de los derechos oficiales que te corresponden desde el día de tu nacimiento, hay otros que no siempre aparecen escritos en las leyes: los que surgen del sentido común y de la necesidad de dar a todos los niños la mejor infancia posible, para que al crecer se transformen en hombres y mujeres sanos, buenos y responsables.
     Esta es, entonces, nuestra...

Lista No-oficial de Derechos de la Infancia

Derecho a la Alegría

     Tu infancia es el tiempo que ocuparás en desarrollarte y crecer. Todas tus obligaciones se reducen a respetar a tus mayores y obedecerlos cuando te guían y aconsejan, y si bien la vida no siempre es sencilla ni agradable, nadie tiene derecho a complicarte la existencia con problemas innecesarios, ni a hacerte participar de angustias o penas que no son las tuyas propias. Hacerte sufrir en vano sería un acto de crueldad; antes bien, es obligación de quienes te cuidan hacer que disfrutes de la mayor felicidad posible, sin aislarte de la realidad, pero protegiéndote de los dolores que no te corresponden.

Derecho a la Salud

     La salud es un bien inapreciable, pero no siempre depende de los otros que seamos saludables o que nos enfermemos. Cuando esto último suceda, es tu derecho que los adultos a tu alrededor hagan todo lo que esté a su alcance -de un modo responsable y serio- para restablecer tu salud, lo cual comienza por ponerte en manos de médicos o profesionales (y no tratar de curarte ellos mismos, si no saben cómo). Por otra parte, las personas mayores deben evitar siempre exponerte a situaciones peligrosas o descuidarte poniendo en riesgo tu salud.

Derecho al Respeto

     Tienes derecho a ser respetado de todas las formas posibles, muy especialmente en lo que concierne a tu inocencia y sensibilidad. Nadie puede abusar de tí -física o mentalmente- por el hecho de ser niño y porque no puedas defenderte como lo haría un adulto. Nadie que sea un extraño puede tocarte sin que tú lo permitas, y todo el que lo haga tiene que contar con el permiso de tus padres (por ejemplo un médico). Nadie tiene derecho a enseñarte cosas inapropiadas, o a mostrarte imágenes impúdicas, o a exponerte a la violencia. Nadie puede golpearte, lastimarte o provocarte dolor innecesario bajo ningún concepto.

Derecho a la Opinión

     Aún cuando seas pequeño y no sepas muchas cosas, es obligación de los adultos escuchar tu opinión y tratar de complacerte cuando tus demandas sean razonables. Tienes derecho a tener tus propias preferencias, y se te deberá permitir elegir toda vez que sea posible. A medida que crezcas, los beneficios de este derecho aumentarán, siempre y cuando vayas demostrando que tus elecciones y opiniones son justificadas, no simples caprichos.

Derecho a la Propiedad

     Todo niño tiene derecho a poseer como propias algunas cosas (juguetes, libros, adornos, ropa), y ningún adulto puede privarlo del uso de ellas. Puede que algunas veces sea necesario deshacerse de objetos que han envejecido o de ropas que han pasado de moda, pero es derecho del niño que no se aproveche esta ocasión para cometer arbitrariedades. En todo caso, es tu derecho que los mayores te expliquen claramente porqué deben quitarte algo que consideras propio, y hacer su mejor esfuerzo para que comprendas la situación.

Derecho al Estudio

     Te podrá parecer que estudiar es una obligación, y muy pesada, pero en realidad es tu derecho que los adultos hagan lo mejor posible por darte una adecuada educación, para que puedas, de grande, disfrutar de todo lo maravilloso que nos da el conocimiento. Educándote no sólo podrás tener buenos empleos y un salario que te permita vivir bien; mejor aún, serás capaz de apreciar la vida con profundidad, gozarás del Arte y la Cultura, y a su tiempo criarás hijos mucho mejores que tú, haciendo que la humanidad entera progrese. Tu derecho a estudiar es la obligación que tus padres tienen de ponerte un escalón más arriba de donde ellos se encuentran.

Derecho al Tiempo Propio

     La vida de un niño está, por lo general, atada a los ritmos de los padres, quienes determinan a qué hora debe levantarse, acostarse, comer, y deciden cuándo se queda en casa y cuando va de visita. Esto es natural, porque los adultos tienen obligaciones muy serias y no siempre pueden eludir sus compromisos. Pero es derecho de cada niño y niña tener algunos momentos para sí mismo y decidir sin interferencias qué hacer con ese tiempo propio. Si usas responsablemente estas horas, serás dueño de tu vida entera cuando crezcas.

Derecho a la Verdad

     Este es un derecho más sagrado que todos los anteriores. Antiguamente se pensaba que los niños eran como "adultos estúpidos", y por eso se les daban explicaciones tontas, erradas o maliciosas sobre temas difíciles. Ninguna persona debe engañarte a sabiendas, y cuando la explicación sea demasiado complicada para tu edad, es obligación moral de los mayores adecuarla a tu comprensión o simplemente excusarse diciendo: "todavía no estás preparado para ésto". La mentira es como una torta envenenada: sabe bien, pero hace mucho daño, y nadie tiene porqué obligarte a comer una porción de ella.